ESG ya no es opcional
Autores
Luciana Arouca
El cambio que ya ocurrió
Hace cinco años, el ESG (Environmental, Social and Governance) era en Latinoamérica un tema de conferencias, informes de tendencias y compromisos voluntarios de grandes corporaciones. Hoy es un requisito de mercado que afecta desde el acceso al financiamiento hasta la posibilidad de participar en licitaciones corporativas.
La transformación ha sido rápida, asimétrica entre países y, para muchas empresas de la región, sorpresiva. El objetivo de este artículo es trazar con claridad el mapa de lo que está ocurriendo en los seis mercados más relevantes de la región: Colombia, México, Chile, Perú, Argentina y Costa Rica.
La presión desde arriba: mercados financieros
El motor más potente del cambio ESG en Latinoamérica no son los gobiernos: son los mercados financieros internacionales. Los principales fondos de capital privado, fondos de pensiones y gestores de activos globales que invierten en la región han incorporado criterios ESG en sus procesos de due diligence como condición no negociable.
Esto significa que una empresa que busca financiamiento, socios estratégicos o inversión internacional debe poder demostrar, con datos verificables, sus métricas ambientales, sociales y de gobernanza. No basta con declarar intenciones.
Paralelamente, las bolsas de valores de México, Chile y Colombia han venido fortaleciendo progresivamente exigencias de reporte ESG para empresas listadas, alineándose con estándares internacionales como los de la IFRS Sustainability Disclosure Standards (S1 y S2) emitidos por el International Sustainability Standards Board (ISSB) , cuya adopción en la región latinoamericana se encuentra en diferentes etapas de implementación según cada jurisdicción.
La presión regulatoria: país por país
Si bien el ritmo de avance normativo varía entre países, la dirección es la misma en toda la región:
- Colombia: La Superintendencia Financiera ha avanzado en la implementación de lineamientos para la gestión de riesgos climáticos y ESG en el sector financiero, lo que impacta directamente a las empresas que acceden a crédito o inversión mediante requisitos de evaluación y divulgación. En materia de edificaciones, el país ha fortalecido progresivamente sus estándares de eficiencia energética, incluyendo requisitos de etiquetaje y construcción sostenible, con implementación que varía según jurisdicción y tipología de inmueble.
- Chile: Es uno de los países más avanzados de la región en términos de regulación ESG. La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) exige desde 2022 reportes de sostenibilidad a todas las empresas listadas bajo el régimen de "reporta o explica" (NCG N°461), en el mercado inmobiliario, la Ley de Eficiencia Energética establece requisitos progresivos de certificación energética para edificaciones, con obligatoriedad en determinados tipos de transacciones y construcciones nuevas.
- Perú y Argentina: Aunque con marcos regulatorios menos maduros desarrollados en comparación con otros países de la región, la presión de clientes corporativos internacionales y de fondos de inversión está impulsando una adopción acelerada de prácticas ESG particularmente en sectores exportadores, empresas con capital extranjero y corporaciones que buscan acceso a financiamiento internacional.
La presión desde abajo: clientes y talento
Además de la presión financiera y regulatoria, las empresas en LATAM enfrentan una exigencia creciente desde sus propios clientes y colaboradores:
- Las grandes corporaciones multinacionales con presencia en la región Han incorporado progresivamente cláusulas de sostenibilidad en sus contratos de arrendamiento, compra y servicios.
- Por el lado del talento, las nuevas generaciones de profesionales —especialmente los perfiles más calificados— priorizan empleadores con compromisos ambientales genuinos. La sostenibilidad se ha convertido en un factor de atracción y retención de capital humano que tiene impacto directo en la productividad.
De la presión a la oportunidad
El error más costoso que puede cometer una empresa hoy es leer el avance del ESG solo como una carga regulatoria o de cumplimiento. Las empresas que están ganando en este nuevo entorno son las que lo leen como una oportunidad competitiva.
Una estrategia ESG bien construida no solo evita riesgos: abre puertas. Acceso a financiamiento verde con mejores tasas, participación en licitaciones de grandes corporativos, diferenciación en el mercado de arrendamiento y atracción de talento de alta calidad son solo algunos de los beneficios tangibles.
En JLL trabajamos con empresas de toda la región para convertir la presión del mercado ESG en ventaja competitiva. Porque el tiempo de la preparación ya pasó: ahora es el tiempo de la ejecución.